
Muchas somos las personas que sufrimos enfermedades que son reconocidas por la OMS (Organización Mundial de la Salud) pero no por la sanidad española.
Yo padezco fibromialgia, un trastorno de la modulación del dolor, de etiología desconocida, que se caracteriza por un cuadro de dolor crónico musculo esquelético generalizado (ligamentos y tendones), y un agotamiento profundo, que se acompaña de sensibilidad exagerada en múltiples puntos definidos, sin alteraciones orgánicas demostrables.
Con frecuencia los mismos familiares (no es mi caso), amigos y compañeros de trabajo, acaban dudando de la veracidad de las molestias que el enfermo refiere, puesto que los análisis y las radiografías son normales.
En mi caso, según el médico, apareció a partir de la escoliosis y la artritis reumatoide que padezco. Pero no todos los casos tienen explicación. Todavía no se sabe la causa de dicha enfermedad. Se especula mucho, pero no se llega a nada.
El burka que llevamos muchos de nosotros, es sin más, una manera de ignorarnos por la sanidad española. Somos invisibles, e insignificantes para ellos. No te reconocen una minusvalía a no ser que te hayas intentado suicidar, por el cambio de vida y las limitaciones que tenemos. Sí, hay quien tiene ganas de acabar con todo, por la impotencia de no poder acudir a una reunión con tus amigos, porque ese día no puedes ni andar, te tomas la medicación, que es tan fuerte, que no puedes ni crear una frase coherente y entonces piensan que vas bebida o fumada. Tengo pérdidas de memoria constantes, lo que para mí, que soy una persona muy curiosa en la ciencia, hace que me sienta torpe, al pegarme más de un minuto, para encontrar la palabra que quiero decir. Yo no quiero suicidarme, quiero que se me escuche y se me tenga en cuenta, que estudien más afondo esta enfermedad.
Yo me quiero quitar el burka y decir, “sí, tengo fibromialgia”. Lo malo es que cuando vas a buscar empleo, con solo un 15% de discapacidad, ya que las empresas solo contratan a los que tiene un 33% o más grado de discapacidad, para poder recibir incentivos y subvenciones, tienes que mentir, decir que estás en perfecto estado de salud, o no te contratan. Yo entiendo, como empresaria que he sido, que no querría a una persona en mi plantilla, que de repente se pegue 3 meses de baja, por muy currante y competente que sea durante el resto del año, pues supone un gasto tremendo, además de tener que buscar a otra persona que la supla. Eso si te conceden el 33%, el estado se hace cargo y la empresa no tiene gasto alguno, además de beneficiarse de las subvenciones recibidas. Y es lo que decía antes, si ni el gobierno ni la sanidad española toman cartas en el asunto, no tenemos más remedio que luchar, aun cuando nos falten las fuerzas. Mentir en entrevistas de trabajo, coger bajas al no poder acceder a trabajos, en los que nosotros nos veamos capacitados y que no nos los conceden hasta no tener un 33% de minusvalía.
Ya no me voy a esconder más bajo este burka.
Al principio me daba vergüenza admitir que estaba enferma, pero me doy cuenta de que soy más valiente de lo que creía, aunque tenga días en que mi autoestima se va abajo.
Me enfrento a ella todos los días, unos mejores y otros no tan buenos.
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